Promotores, constructores y agentes de la propiedad inmobiliaria culpan a las entidades financieras de denegar hipotecas que un año atrás habrían dado sin dificultades y de “boicotear” así las ventas de viviendas que no encuentran financiación. Porque en tiempos de sequía de dinero, el grifo permanece cerrado para proyectos inmobiliarios, pero también para sus clientes: la concesión de créditos para vivienda cayó en abril un 10% respecto al mismo mes del año pasado, mientras que el capital prestado descendió casi un 14%, según el Instituto Nacional de Estadística. Los bancos y cajas niegan la restricción y dicen que sólo son más “selectivos”.
El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra, José García Montalvo, asegura que la concesión de créditos sería mayor si no fuera porque en abril de 2007, fecha con la que se compara, se celebró la Semana Santa. Una época floja para las transacciones.
Pero los casos particulares también alimentan la sensación de cambio de tendencia. Mònica García, una joven de 30 años que trabaja en una tienda de muebles de Terrassa (Barcelona), cree que el año pasado le habrían dado la hipoteca sin problema. “Mi marido, que es informático, y yo tenemos un contrato fijo y entre los dos cobramos 3.500 euros al mes”, explica. Encontraron un ático de tres habitaciones por 210.000 euros en su ciudad. La entidad financiera sólo tenía que subrogar la hipoteca del promotor. Pero no hubo manera. “¿Qué más quieren?”, se pregunta. Valentí Oliveras, que debía venderle el piso, lo tiene claro: “Piden garantías de todo tipo y, además, mienten. Publicitan productos hipotecarios que luego no van a dar”.
Oliveras puso en marcha este año un proyecto por el que cien pequeñas promotoras catalanas sacaban al mercado unos 2.000 pisos a precio de coste porque acumulaban demasiado. De momento sólo han vendido 30.





