• Categorías: Actualidad, Legislación Publicado el 14.11.2008 Sin comentarios

    Las viviendas deberán tener más de 30 metros para recibir dinero del Gobierno.

    La ministra Beatriz Corredor se reunirá hoy con comunidades autónomas y agentes sociales para presentar el documento que marcará la política de vivienda de los próximos cuatro años. Entre otras novedades, el plan que supone la puesta de largo política de Corredor amplía el número de personas que se pueden beneficiar de la ayuda directa para la compra de vivienda, impide que el dinero del Estado vaya a parar a pisos con menos de 30 metros y apuesta por el alquiler con opción a compra, una modalidad proscrita por el Gobierno en la anterior legislatura.

    El borrador del Plan Estatal de Vivienda 2009-2012 flexibiliza los requisitos para acceder a la ayuda directa a la entrada (AEDE), destinada a las familias con rentas más bajas. Pero si hasta ahora sólo podían recibir los 4.000 euros que da el Estado los que ganen menos de 3,5 veces el IPREM al año, ahora se abrirá un poco el abanico, hasta 4,5.

    Esta ensalada de cifras significa que los que ganan menos de 27.913 euros al año podrán embolsarse este dinero, mientras que hasta ahora sólo lo recibían las familias con ingresos inferiores a 21.710. La ayuda estatal de 4.000 euros puede llegar hasta un máximo de 11.200 en función de la renta y del número de hijos que tengan los beneficiarios. El Gobierno se mete además en materias en las que hasta ahora no había entrado. Por ejemplo, entra en el polémico tema de los minipisos para decir que las comunidades podrán hacer lo que quieran… pero no con su dinero. Porque con el nuevo plan las viviendas que se beneficien de las arcas estatales deberán tener un mínimo de 30 metros cuadrados si viven una o dos personas. Y contar con 15 metros más por cada uno que entre a vivir en el piso. Las comunidades son ahora libres para imponer un número mínimo de metros. O, si lo desean, no establecer ningún requisito.

    La apuesta por el alquiler con opción a compra supone un cambio frente a lo que el Gobierno había defendido en la anterior legislatura. El PSOE ya anticipó este viraje en el programa con el que se presentó en marzo a las elecciones generales, que incluía esta modalidad, que la Comunidad de Madrid ya había puesto en marcha en 2005.

    Otro de los cambios más destacados es la creación de un registro regional donde se inscriban los demandantes de vivienda protegida. Este listado, con el que el ministerio pretende combatir el fraude en las ayudas, ya existe en algunas autonomías, como Murcia, Galicia, Aragón y las dos Castillas, pero despierta ampollas en otras que no lo tienen, como Madrid. Esta iniciativa persigue, según el borrador, garantizar “la adjudicación de las viviendas protegidas según los principios de igualdad, concurrencia y publicidad, bajo control de la Administración pública”.

    El registro en el que se inscribirán todos los que quieran solicitar ayudas a la vivienda supone una novedad sólo a medias, porque el anterior plan ya lo mencionaba. Pero nunca se puso en marcha en toda España, a pesar de los compromisos del anterior Gobierno. La diferencia ahora es que el ministerio se impone un plazo a sí mismo: en un año tendrá que estar en funcionamiento en todas las autonomías.

    Desde Madrid se ve esta iniciativa como algo innecesario y que sólo va a contribuir a aumentar el papeleo. Y agentes del colectivo de las cooperativas de vivienda también critican la creación de listados interminables, que sólo generarán frustración por no poder dar respuesta a todos los demandantes.

    El ministerio quiere evitar encontrarse con familias que no pueden pagar su casa, por lo que el borrador da una señal de aviso a las autonomías. “Las comunidades habrán de tener en cuenta que el esfuerzo económico medio de los demandantes de viviendas acogidas al Plan Estatal en cada municipio no debiera superar la tercera parte de los ingresos”. Fuentes del ministerio señalan que se trata de una mera recomendación a las comunidades, no de una imposición.

    Los compradores de pisos grandes también podrán recibir ayudas a partir de 2009. Porque si el anterior plan excluía las casas de más de 90 metros cuadrados, el nuevo acepta financiarlas, pero sólo en la parte proporcional de esos 90 metros. El resto correrá a cargo del beneficiario.

    Fuente: El País.

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  • El ministerio beneficia a rentas más altas al flexibilizar provisionalmente los requisitos para acceder a la VPO.

    La idea consiste en matar dos pájaros de un tiro: el Estado echa una mano a las inmobiliarias, que hoy pasan sus días más grises porque no logran cerrar ni una operación en el mercado. Y de paso el Gobierno central consigue solares donde levantar los pisos de protección oficial que se ha comprometido a hacer. Tres meses después de anunciarlo, la ministra Beatriz Corredor dio ayer más detalles sobre la oferta pública de compra de suelo: durará cuatro años y permitirá la construcción de entre 15.000 y 20.000 viviendas protegidas.

    La oferta de compra cuenta con un presupuesto de 300 millones de euros a los que SEPES, la sociedad pública gestora de suelo, sumará otros 130 millones para urbanización. Las parcelas que ofrezcan las inmobiliarias deberán tener una superficie que permita construir al menos 300 viviendas -excepto en el caso de Ceuta y Melilla, que llega con 150- y estar situadas en municipios de más de 20.000 habitantes. El ministerio acepta rascarse el bolsillo, pero sólo pagará el precio del suelo de vivienda protegida.

    Las inmobiliarias que quieran deshacerse de solares pueden presentar sus solicitudes desde hoy hasta el 29 de diciembre. A partir de ese día, SEPES tendrá cuatro meses para estudiar las ofertas. Además de explicar la compra de suelo, Corredor también se reunió ayer con las comunidades autónomas y los agentes sociales para presentarles el Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación 2009-2012.

    El ministerio quiere evitar que a la ya catastrófica situación del sector inmobiliario se una un parón en la construcción cuando se ponga en marcha el nuevo plan cuatrienal. Por ello ha incluido una disposición que amplía los ingresos mínimos para acceder a una vivienda de precio concertado, las destinadas a rentas más altas dentro de la protección oficial.

    Si hasta ahora no se podía ganar más de 45.427 euros al año para acceder a esta modalidad, la ministra anunció que el máximo se amplía hasta 48.922 euros (es decir, de 6,5 veces el IPREM a siete veces). Eso sí, esta flexibilización sólo es aplicable hasta el 31 de diciembre de 2009.

    Además, el Gobierno da más alegrías a los promotores. Facilita a los que hoy por hoy no logran vender su stock que puedan reconvertir viviendas libres en protegidas. Los empresarios del ladrillo ya se beneficiaron de una modificación del plan anterior que les permitía reconvertir a protegidos los pisos que llevaran un año en el mercado sin venderse. Y ahora Corredor les da más facilidades para esta transformación.

    Otra de las novedades del plan es que incluye financiación para los alojamientos temporales destinados a colectivos con necesidades específicas. En este saco se incluye a grupos tan dispares como estudiantes, científicos y mujeres maltratadas.

    La ministra Corredor especificó que el mínimo de 30 metros cuadrados -que se establece de forma subsidiaria a las comunidades que no hayan fijado un límite- no afecta a los alojamientos para estos colectivos. “No son comparables a una vivienda, están destinadas a un periodo de tiempo determinado y disponen de áreas comunes”, explicó.

    El plan que regirá la política de vivienda de los próximos cuatro años apuesta por primera vez por el alquiler con opción a compra. Corredor detalló ayer que el periodo de alquiler será de 10 años, y que el precio será el que afecte a los pisos concertados, los más caros entre los de protección oficial, si bien las comunidades autónomas tendrán la última palabra en la configuración final de esta figura.

    Una vez presentado el borrador, comunidades y agentes sociales realizarán sus aportaciones con la vista puesta en el próximo 5 de noviembre, cuando el borrador será aprobado definitivamente en la conferencia sectorial que se celebrará en Barcelona.

    Fuente: El País.

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  • Las viviendas deberán tener más de 30 metros para recibir dinero del Gobierno.

    La ministra Beatriz Corredor se reunirá hoy con comunidades autónomas y agentes sociales para presentar el documento que marcará la política de vivienda de los próximos cuatro años. Entre otras novedades, el plan que supone la puesta de largo política de Corredor amplía el número de personas que se pueden beneficiar de la ayuda directa para la compra de vivienda, impide que el dinero del Estado vaya a parar a pisos con menos de 30 metros y apuesta por el alquiler con opción a compra, una modalidad proscrita por el Gobierno en la anterior legislatura.

    El borrador del Plan Estatal de Vivienda 2009-2012 flexibiliza los requisitos para acceder a la ayuda directa a la entrada (AEDE), destinada a las familias con rentas más bajas. Pero si hasta ahora sólo podían recibir los 4.000 euros que da el Estado los que ganen menos de 3,5 veces el IPREM al año, ahora se abrirá un poco el abanico, hasta 4,5.

    Esta ensalada de cifras significa que los que ganan menos de 27.913 euros al año podrán embolsarse este dinero, mientras que hasta ahora sólo lo recibían las familias con ingresos inferiores a 21.710. La ayuda estatal de 4.000 euros puede llegar hasta un máximo de 11.200 en función de la renta y del número de hijos que tengan los beneficiarios. El Gobierno se mete además en materias en las que hasta ahora no había entrado. Por ejemplo, entra en el polémico tema de los minipisos para decir que las comunidades podrán hacer lo que quieran… pero no con su dinero. Porque con el nuevo plan las viviendas que se beneficien de las arcas estatales deberán tener un mínimo de 30 metros cuadrados si viven una o dos personas. Y contar con 15 metros más por cada uno que entre a vivir en el piso. Las comunidades son ahora libres para imponer un número mínimo de metros. O, si lo desean, no establecer ningún requisito.

    La apuesta por el alquiler con opción a compra supone un cambio frente a lo que el Gobierno había defendido en la anterior legislatura. El PSOE ya anticipó este viraje en el programa con el que se presentó en marzo a las elecciones generales, que incluía esta modalidad, que la Comunidad de Madrid ya había puesto en marcha en 2005.

    Otro de los cambios más destacados es la creación de un registro regional donde se inscriban los demandantes de vivienda protegida. Este listado, con el que el ministerio pretende combatir el fraude en las ayudas, ya existe en algunas autonomías, como Murcia, Galicia, Aragón y las dos Castillas, pero despierta ampollas en otras que no lo tienen, como Madrid. Esta iniciativa persigue, según el borrador, garantizar “la adjudicación de las viviendas protegidas según los principios de igualdad, concurrencia y publicidad, bajo control de la Administración pública”.

    El registro en el que se inscribirán todos los que quieran solicitar ayudas a la vivienda supone una novedad sólo a medias, porque el anterior plan ya lo mencionaba. Pero nunca se puso en marcha en toda España, a pesar de los compromisos del anterior Gobierno. La diferencia ahora es que el ministerio se impone un plazo a sí mismo: en un año tendrá que estar en funcionamiento en todas las autonomías.

    Desde Madrid se ve esta iniciativa como algo innecesario y que sólo va a contribuir a aumentar el papeleo. Y agentes del colectivo de las cooperativas de vivienda también critican la creación de listados interminables, que sólo generarán frustración por no poder dar respuesta a todos los demandantes.

    El ministerio quiere evitar encontrarse con familias que no pueden pagar su casa, por lo que el borrador da una señal de aviso a las autonomías. “Las comunidades habrán de tener en cuenta que el esfuerzo económico medio de los demandantes de viviendas acogidas al Plan Estatal en cada municipio no debiera superar la tercera parte de los ingresos”. Fuentes del ministerio señalan que se trata de una mera recomendación a las comunidades, no de una imposición.

    Los compradores de pisos grandes también podrán recibir ayudas a partir de 2009. Porque si el anterior plan excluía las casas de más de 90 metros cuadrados, el nuevo acepta financiarlas, pero sólo en la parte proporcional de esos 90 metros. El resto correrá a cargo del beneficiario.

    Fuente: El País.

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  • Categorías: Compra de viviendas, Legislación Publicado el 20.10.2008 Sin comentarios

    Podrán acceder a un piso protegido quienes cobren 47.000 euros anuales, pero lo tendrán casi imposible los que ingresen 24.000. Las autonomías se enfrentan a Corredor por una norma que podría tener un fuerte impacto social.

    Dedicar sólo el 33% de los ingresos al pago de la vivienda puede dejar de ser una utopía y convertirse en una lacerante realidad. El borrador del nuevo Plan Estatal de Vivienda (PEV) para el periodo 2009-2012, al que ha tenido acceso EXPANSIÓN, estipula que “el esfuerzo económico medio de los demandantes de viviendas acogidas al PEV en cada municipio no debiera superar la tercera parte de sus ingresos”.

    Es decir, que sólo podrían comprar o alquilar una VPO aquellas personas solventes que, en muchos casos, tienen acceso a una casa en el mercado libre. Se dejaría fuera a las rentas bajas y a la mayoría de los inmigrantes, que ingresan, de media, entre un 20% y un 30% menos que los nacionales.

    Esto se ve muy fácilmente con ejemplos. Una VPO muy barata, de 112.500 euros, hipotecada al 80% (90.000 euros), acarrea el pago mensual de 573,51 euros, teniendo en cuenta un préstamo a 25 años con el euribor de septiembre (5,384%, menor a la media de octubre) más un diferencial bancario del 0,5%.

    Así, el aspirante a habitar esta VPO tendría que cobrar 1.720,53 euros brutos mensuales. O 24.087,42 euros anuales, cobrando 14 pagas. Algo muy lejano al mileurismo.

    Además, se amplía el salario máximo para adquirir una vivienda social a 6,5 veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) anual con pagas extra, es decir, 47.037 euros. Las personas que cobren 3.350 euros brutos mensuales podrían comprar un inmueble concertado, pero los que ingresen 1.200 brutos lo tendrían casi imposible. Sólo podrían pagar una cuota de 400 euros, lo que equivale a una VPO de 78.464 euros.

    Esto es, poco más de 13 millones de las antiguas pesetas, toda una ganga inencontrable en las grandes ciudades o sus áreas de influencia. Más aún tras la subida del precio básico de referencia del metro cuadrado de VPO (el llamado módulo), a finales de 2007.

    Todo esto no ha sentado nada bien en muchas comunidades autónomas, tanto del PP como del PSOE, según han relatado fuentes de la Conferencia Sectorial de Vivienda a este diario.

    Así, la advertencia del Ministerio de Vivienda sobre el esfuerzo máximo va dirigida a las comunidades autónomas (CCAA), que serán las que “habrán de tenerla en cuenta”.

    La ministra, Beatriz Corredor, ha chocado con algunas autonomías , porque en el anterior borrador se ponía como condición obligatoria para acceder a un piso protegido no dedicar más del 40% de los ingresos al pago de la cuota hipotecaria.

    Esto “dejaba fuera a las rentas bajas”, señala Juan Van Halen, director general de Vivienda de la Comunidad de Madrid. “Quieren fijar como sea un límite concreto de ingresos, pero muchas CCAA nos hemos opuesto porque eso es muy complicado”.

    De ahí la eliminación de esta obligación en el apartado de “condiciones de los beneficiarios” del nuevo documento y su inclusión en otro apartado y de forma más sutil (el término “debiera” es ambiguo) pero más drástica (un máximo del 33% en lugar del 40%). “Se plantea una obligación, pero suavizada”, afirma Van Halen.

    Los promotores, por su parte, podrían verse perjudicados. Según sus datos, sólo deberían construir viviendas concertadas “en las áreas periféricas de las ciudades”. Una VPO media se vende por “unos 180.000 euros” allí, especifica Guillermo Chicote, presidente de patronal APCE. “Y es donde se construye ahora”. Estos pisos acarrean 917,61 euros brutos de cuota, 2752,83 euros de salario mensual y 38.539,62 euros anuales. Sólo podía tratarse de un piso concertado, porque para acceder a una VPO en régimen general el máximo de ingresos permitidos es 4,5 veces el IPREM: 32.564 euros.

    ¿Cuál puede ser el motivo de esta posible medida?
    Los expertos han mostrado en los últimos días su sorpresa por el interés del Ministerio de Vivienda en fijar un porcentaje mínimo de los ingresos que deben destinar los adjudicatarios de viviendas protegidas al pago de la cuota mensual.

    En el primero de los borradores del Plan Estatal de Vivienda (PEV) con los que trabajan el Ministerio y las comunidades se especificaba que “no podrá dedicarse a la adquisición de vivienda más del 40% de los ingresos”. En el segundo se estipula un tercio de las ganancias (33%). Juan Van Halen, director general de Vivienda de la Comunidad de Madrid, hace hincapié en las posibles intenciones de la ministra Beatriz Corredor: “Subyace que el Ministerio quiere incluir en el PEV una frase del tipo ‘no se puede hacer un esfuerzo superior a…’, pero no se hace de forma tan categórica, sino que se deja ver que es una medida que se está sopesando”, aseguró a EXPANSIÓN.

    Lucio Rivas, director del bufete Urbe Asesores y técnico urbanista, señala más posibles causas: “No es por la dificultad de acceso al crédito hipotecario, algo complicado en la actualidad, sino por un argumento más interesado y menos altruista. En definitiva, se hace para garantizar que los adquirentes puedan acreditar que disponen de fondos para pagar a la administración las viviendas de promoción pública que ésta les vaya adjudicando”. Así, se evitarían “impagos por personas cuyos ingresos presumiblemente vayan a ser muy justos, según criterio de la administración”, apostilla Rivas.

    Fuente: Expansión.

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