El «encadenado» de pagos en torno a Reyal Urbis llegó ayer a su «Día D» sin lograr desliar la madeja en la que andan enredados desde hace un año Rafael Santamaría, presidente de Reyal, Domingo Díaz de Mera, cabeza visible de Global Cartera de Valores, la familia Nozaleda, propietaria de Nozar, y José Ramón Carabante, propietario de Corporación Financiera Issos.
Desde hace semanas, los Nozaleda intentan convencer a Santamaría de que no puede hacer frente al pago de 235 millones de euros que le debe desde que hace un año comprara las acciones que Reyal tenía en Colonial.
Su socio en aquella operación, Global Cartera de Valores, a la vista del vencimiento de su parte, 75 millones, se fue directamente al juzgado a pedir el concurso de acreedores ya que el «acercamiento» a Santamaría en busca de un aplazamiento para pagar era bien recibido.
Por su parte, Santamaría adeuda a Carabante 143 millones de euros como consecuencia de un acuerdo por el que el presidente de Reyal debía comprar ayer el 4,3% de la inmobiliaria que preside a Issos. Este es el único nudo de la madeja que se ha aflojado un poco, ya que Santamaría -que hace unos meses obligó a Carabante a pagarle 14,3 millones de euros por aplazar un pago- ha conseguido que Issos le conceda dos días para hacer efectivo el desembolso, que Carabante necesita para pagar a Bancaja.
Pero la situación del presidente de Reyal es, cuando menos, delicada, ya que no logró cobrar lo que Nozar y Global Cartera le adeudan. A última hora de la tarde, Reyal envió un hecho relevante a la CNMV indicando que ha acordado con Nozar ampliar el plazo de negociación hasta el 29 de diciembre para intentar «un acuerdo satisfactorio para todas las partes». Fuentes financieras indicaron que Nozar quiere pagar con activos y Santamaría necesita garantías bancarias de que podrá hacerlos líquidos.
Fuente: ABC.





