La retasación final, a primeros de marzo.
Los 51.381 partícipes enganchados en Santander Banif Inmobiliario que hasta el 27 de febrero pueden decidir si venden sus participaciones tendrán que hacerlo a ciegas. Es decir, sin conocer cuál es la nueva tasación definitiva de los activos del fondo, que se hará pública en la primera semana de marzo y que ha provocado que ya haya peticiones de reembolso por el 80% del patrimonio.
Tasamadrid, la firma que ha sido encargada de volver a evaluar los activos del fondo, terminará su trabajo a finales de mes. La nueva tasación será la que refleje el valor liquidativo del fondo el 28 de octubre -ese día es sábado-, pero esa cifra no se conocerá hasta la primera semana de marzo.
Por lo tanto, los inversores propietarios del 20% del patrimonio del fondo que todavía pueden decidir si venden antes del 27 de octubre -el resto, el 80%, ya han dado la orden de reembolso- deberán hacerlo sin toda la información.Porque en la rentabilidad de enero del fondo, un 4,21% negativa, ya estaba recogida una parte de la retasación de activos. Desde Santander tan sólo se reconoce que el ajuste de valoración será significativo, pero no se avanzan porcentajes.
Fuentes cercanas al banco ya dan por hecho que la cifra de peticiones de reembolsos va a ser muy superior a los 2.617 millones de euros contabilizados hasta ayer por el fondo. El cierre durante dos años de la posibilidad de vender y el reconocimiento del grupo que preside Emilio Botín de que no puede hacer frente al pago de la totalidad de los importes requeridos va a provocar una segunda oleada de peticiones de reembolso. En juego están los 3.266 millones de euros de patrimonio del fondo. Quienes decidan no solicitar el reembolso de sus participaciones deberán esperar hasta la ventana de liquidez que se abrirá en octubre de 2011.
Las referencias más cercanas no son nada halagüeñas para Santander. BBVA también canceló los rembolsos en su fondo BBVA Propiedad el año pasado para proteger a sus partícipes del deterioro paulatino del sector inmobiliario. Para hacer frente a las peticiones de reembolsos, el banco con sede en Bilbao ha tenido que invertir 1.661 millones de euros. El resultado es que ya es el propietario del 95% del fondo, que ya apenas cuenta con 3.000 partícipes. Ahora, con el sector inmobiliario aún más dañado y la retasación pendiente, lo razonable es que el porcentaje de peticciones de reembolso no se quede por debajo del sufrido por el segundo banco español.
Las cifras son demoledoras. Si Santander siguiese la misma estrategia que BBVA y recomprara las participaciones para salvar los activos del fondo -es decir, para no venderlo- tendría que afrontar comprar por valor de más de 3.000 millones de euros. Es decir, más que las pérdidas generadas para sus clientes por los productos estructurados de Lehman o el fraude Madoff.
Golpe para el sector
La decisión de Santander supone un golpe mayúsculo en la línea de flotación del sector de los fondos inmobiliarios españoles. Por primera vez desde su nacimiento, estos fondos han presentado al cierre del mes de enero números rojos. Frenta a la ganancia media que todavía mostraban en diciembre, la caída en el primer mes del año es del 0,11%. La mitad de los fondos ligados al ladrillo están ya en pérdidas en los doces últimos meses. Los algo más de 3.200 millones de patrimonio de Santander Banif Inmobiliario representaban al cierre de enero el 45% del total del sector.
La crisis de los fondos inmobiliarios ha dado ya la vuelta al mundo. Los alemanes han sufrido especialmente, y entidades como UBS, AXA o Morgan Stanley se han visto afectadas. La última bloqueó a finales del año pasado las ventas de participaciones en su fondo P2 Value Fund, que invierte en inmuebles comerciales y residenciales en Europa Estados Unidos y Asia.
Uno de los mayores hándicap de los fondos de inversión inmobiliarios es que no tienen liquidez diaria ya que sus activos -alquileres, oficinas o centros comerciales- que componen su cartera no pueden ser liquidados con rapidez, exigen períodos de inversión altos y, en estos momentos, están sufriendo ajustes de valoración por la crisis económica en general y la inmobiliaria en particular. Para atender a los reembolsos, los fondos inmobiliarios han mantenido tradicionalmente parte de sus activos en liquidez. Pero las salidas masivas de inversores ávidos de cash han reducido estas reservas a la mínima expresión.
Fuente: Finanzas.





