No obstante, parece que la confianza de los extranjeros en el sector inmobiliario malagueño está regresando, aunque con cuentagotas. En el segundo trimestre de este año los extranjeros residentes en España adquirieron 733 viviendas en Málaga y los no residentes 118, según los datos facilitados ayer por el Ministerio de Vivienda. Esos números representan un incremento del 7,1 y 26,8% respectivamente sobre los tres primeros meses del año. En la provincia, entre abril y junio se vendieron 5.177 pisos, un 2,1% más que en el trimestre anterior, y ese crecimiento se sustentó en los extranjeros ya que el número de compradores de vivienda nacionales se redujo un 0,5%.
El aumento de ventas a extranjeros no debe, ni mucho menos, provocar que se suelten las campanas al vuelo. De hecho, en el primer semestre del año se han comercializado 1.300 viviendas menos a extranjeros que entre enero y junio del año pasado y se está a años luz de los 4.425 inmuebles vendidos en el primer semestre de 2006. Dicen los expertos que nunca se volverá a los niveles frenéticos obtenidos en los años del boom inmobiliario. La salud económica de la provincia lo agradecerá aunque parece que los extranjeros vuelven a confiar en esta provincia.





