El Banco de España ha denunciado la alta dependencia que las entidades tienen con 13 firmas que se reparten el 52% de los ingresos.
Oficialmente, reguladores y autoridades, sostienen que las tasadoras no están bajo sospecha. Que las valoraciones de inmuebles que realizan no presentan indicios de sobrevaloraciones, pero la lluvia de normas en garantía de su “independencia” es incesante. Y si hay un colectivo más cuestionado que otro son las firmas participadas por la banca. Son pocas: sólo 13 de las 56 activas (en 1997, con una de las primeras regulaciones del sector, su censo rondaba las 200), pero manejan la mitad del negocio global.
En conjunto, existen unas seis tasadoras propiedad de cajas de ahorros, dos de bancos y tres más de servicios internos de tasación de entidades financieras, junto a unas cinco o seis participadas por una o varias entidades de crédito. En censo, son el 22% de la industria. En importancia: realizaron el 47% del número de valoraciones en 2007, representaron el 52% del importe total tasado y casi el 52% también de los ingresos totales obtenidos por el sector, según los últimos datos del Banco de España. El grado de concentración y dependencia de esta industria cobra mayor relieve cuando se constata que otras 18 firmas, éstas no participadas por entidades de crédito, efectúan el 86% de su negocio con unos pocos clientes significativos. Lo que preocupa a supervisores y reguladores es que la relación con accionistas financieros, en el primer caso, e industriales en el segundo, lejos de remitir va a más. Si se echa la vista atrás, en 2004, las firmas con accionariado bancario acaparaban el 46,2% de los ingresos de la industria (suma hasta 5,8 puntos porcentuales en apenas tres años). Y ¿hasta qué grado puede ser imparcial una tasación si la empresa necesita, por ejemplo, del banco o la caja que concederá la hipoteca al cliente que compra la vivienda?
Fuente: Gaceta.





