Con respecto al mismo mes del año anterior, las demoras en el abono de los créditos se han triplicado.
Según los datos del Banco de España, el porcentaje de impagos no era tan elevado desde septiembre de 1998.
Desde septiembre de 1998, es decir, desde hace una década, cuando alcanzó el 2,17%, la tasa de morosidad que registran las entidades bancarias, no había sido tan alta en España como lo fue el pasado mes de julio, cuando se disparó hasta el 2,15%, rebasando la barrera psicológica del 2%.
Según los datos del Banco de España, el volumen total de préstamos concedidos hasta julio ascendían a 1,78 billones de euros -incluyendo los bancos, las cajas de ahorro y las cooperativas de crédito, y dejando fuera los establecimientos financieros de crédito que, por sus características, tienen una mora muy elevada que sesga la media- y de ellos, 38.375 millones se contabilizaban en el apartado de «dudosos».
El incremento de la demora en el pago de los créditos registró un repunte intermensual notable, de medio punto, ya que en junio el porcentaje se situaba en el 1,61%, ascendiendo un nuevo peldaño en la carrera al alza iniciada hace ya trece meses.
Pero la preocupante rapidez con la que la morosidad sube en nuestro país se explica parcialmente -en lo que respecta a julio, último mes contabilizado por el Banco de España- por la suspensión de pagos del gigante inmobiliario Martinsa-Fadesa, ya que la normativa vigente establece que cuando una empresa presenta un concurso de acreedores pasa a considerarse en mora toda su deuda pendiente, lo que engrosó sensiblemente la cuantía.
De este modo, mientras que en los últimos meses la cuantía de pago moroso solía incrementarse en torno a 3.000 millones de euros mensuales, el crack de la principal inmobiliaria del país catapultó la cifra hasta los 9.626 millones de euros.
Las cajas, más perjudicadas
Pese a ello, la magnitud de la travesía del desierto económico que están atravesando en España tanto empresas como particulares la da el hecho de que en doce meses la tasa se ha multiplicado por tres, ya que en julio del 2007 la morosidad estaba en el 0,72%. En cualquier caso, hay que recordar que la dilación en el pago de los préstamos es en nuestro país, pese a tan rápida y abultada subida, la mitad que la media europea.
Como suele ser habitual, son las cajas las que van a la cabeza en cuanto a porcentaje de morosos: de los 872.840 millones concedidos en préstamos hasta julio, 22.289 se consideraban de carácter dudoso, lo que se traduce en una tasa del 2,55% (0,65% más que el mes previo, en el que cerró con un 1,9% de morosidad).
En cualquier caso, la mala noticia no ha sido una sorpresa, pues la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) ya había anunciado que la demora de las entidades que agrupa el colectivo sobrepasaría el 3% en diciembre, ya que en julio estaba en el 2,55% -idéntica media a la registrada por el conjunto de todas las cajas, según el Banco de España.
En lo que respecta a los bancos, el importe de los préstamos aprobados hasta julio alcanzó los 802.428 millones de euros, de los que 13.997 son dudosos, es decir, el 1,74%, casi medio punto (0,46) por encima del registro de junio y a años luz de la tasa de julio del 2007, que era del 0,68%.
Las cooperativas de crédito no difieren demasiado en su evolución de las entidades bancarias, pues su tasa de demora se incrementó en julio un cuarto de punto, situándose en el 1,84%. Estas entidades acumulaban un volumen de crédito concedido de 94.691 millones de euros, de los que 1.748 eran dudosos.
Pese a que el mensaje oficial es el de confianza y calma, lo cierto es que las cifras no muestran en este momento su cara más optimista sobre la economía.
Fuente: La Voz de Galicia.





