La ministra de Vivienda apuesta por la rehabilitación y la innovación ante la crisis que atraviesa la construcción.
Si es verdad que toda crisis encierra una oportunidad, para la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, el parón de la construcción es una ocasión de oro para modernizar el sector, apostando por la innovación y la tecnología en los procesos constructivos. Y es también la oportunidad para cambiar el patrón de crecimiento económico que ha marcado la evolución de España en el último decenio, en el que la construcción se había convertido en el principal motor de la actividad del país. Corredor lanzó estas reflexiones durante su intervención en Tribuna Barcelona, el foro de opinión de EL PERIÓDICO.
“Hay que conseguir que la construcción deje de ser sinónimo de ladrillo y cemento” y se convierta en un nuevo modelo más sostenible, de crecimiento basado en la rehabilitación y la recuperación del parque existente de vivienda y los núcleos urbanos, en lugar del crecimiento “extensivo” de los últimos años, dijo. Para la ministra, ahora es el momento de acabar con los desequilibrios que han marcado esta actividad y que resumió en la creciente distancia entre la oferta y la demanda; los precios y la capacidad de pago de los ciudadanos; el escaso porcentaje de viviendas de protección oficial (VPO) sobre el total y el poco peso de la oferta de alquiler.
Para reconducir esta situación y a la vez dar salidas a la crisis del sector, Corredor explicó que el Gobierno ha aprobado el Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación (PEVR). “Es el más ambicioso puesto en marcha hasta hora, prevé casi un millón de actuaciones y está dotado con 10.000 millones de euros”.
Entre el plan y créditos del ICO se dedicarán 4.000 millones de euros a obras de rehabilitación, una de las apuestas más decididas del Ejecutivo para revitalizar el sector y recuperar parte del empleo que se ha perdido en la construcción residencial. La ministra cifró en unos 75.000 empleos anuales en los próximos cuatro años el efecto de las ayudas a la rehabilitación aislada de viviendas, que permitirán alcanzar las 470.000 actuaciones mientras dure el plan.
Corredor anunció que en breve se aprobará otra línea de 110 millones de euros dedicada específicamente a la renovación de núcleos urbanos.
CALIFICACIÓN DE VPO
Para lograr un mayor equilibrio entre la producción y la demanda y que sirva para reducir el estoc de viviendas nuevas sin vender (que cifró en 650.000, citando a la patronal inmobiliaria), la ministra propuso a los promotores que, “en los casos en los que sea posible”, conviertan sus pisos libres sin vender en VPO, lo que les permitiría reducir su cartera de ventas y ampliaría el parque de pisos sociales.
La ministra destacó que el Gobierno ha puesto en marcha también dos mecanismos para incrementar la seguridad y la igualdad en los sistemas de adjudicación de las viviendas protegidas, con la creación de los registros públicos de demandantes y la ampliación hasta un mínimo de 30 años del plazo en el que una vivienda protegida construida sobre un suelo público no podrá perder esa categoría y, por lo tanto, no podrá venderse a precios de mercado sino a los señalados por ley.
Otra de las oportunidades que ha aparecido con la crisis es el abanico de posibilidades de los ciudadanos al intentar acceder a una vivienda. “Ahora hay más oferta de pisos, a precios más moderados y con tipos de interés aceptables, lo que permite que el cliente se pueda tomar con más tranquilidad y seguridad una de las decisiones económicas más importantes de su vida”, resaltó.
La ministra también destacó que el Gobierno quiere ampliar la VPO en alquiler, cuyo parque es de solo 140.000 unidades, a las que el PEVR pretende sumar 100.000 de nueva construcción y otras 70.000 procedentes de rehabilitaciones.
Fuente: El Periódico de Catalunya.





